Imagina que tu cuerpo es como un viejo armario lleno de cajas que nunca has abierto. Cada caja tiene una etiqueta: "tristeza porque no me eligieron para el equipo", "rabia por el ex que desapareció sin dar explicaciones", o incluso "miedo que heredaste de tu bisabuela que huía de la guerra". El Código de la Emoción es la clave para abrir estas cajas, sacudir su contenido y, finalmente, tirar lo que ya no te sirve.
Este brillante método fue desarrollado por Dr. Bradley Nelson (un auténtico gurú bioenergético) y ayuda a identificar y liberar las emociones atrapadas en el cuerpo. ¿Y lo mejor? Muchas de esas emociones ni siquiera son tuyas: proceden de antepasados a los que les encantaba transmitir herencias (y no, no es ese oro familiar ni el maravilloso terreno que esperabas).
La historia del Código de la Emoción comienza con el Dr. Bradley Nelson, un quiropráctico con un corazón tan grande como su curiosidad. Durante años de práctica, se dio cuenta de que, además de los ajustes físicos, muchos pacientes mejoraban de forma sorprendente cuando liberaban emociones atrapadas. Fascinado por este vínculo entre las emociones y el bienestar físico, el Dr. Nelson se sumergió en estudios de kinesiología, energética y terapia holística. ¿El resultado? Un sistema sencillo pero increíblemente eficaz que desde 1992 ha ayudado a personas de todo el mundo a aliviar dolores, traumas y bloqueos emocionales.
Estas emociones acumuladas desde la infancia (o por experiencias más traumáticas que un domingo sin Netflix) pueden causar dolores físicos inexplicables, bloqueos emocionales e incluso dificultades en las relaciones o en la carrera profesional.
Por si este bagaje no fuera suficiente, el muro del corazón también puede amplificar estas sensaciones negativas y bloquear cualquier expansión que intentes conseguir.
Con la ayuda del test muscular (kinesiología aplicada), podemos mantener una conversación directa con tu subconsciente. Es como si pidiéramos información al "Google interior" para encontrar las emociones que frenan tu brillo. Luego, mediante técnicas de liberación, ayudamos al cuerpo a restablecer el sistema, liberando esas emociones y permitiendo que se produzca la sanación natural.
Alivio del dolor físico sin causa aparente - Cuando incluso los médicos levantan las cejas.
Reducción de la ansiedad y del estrés - La vida es más zen que una sesión de yoga al atardecer.
Mejora la calidad del sueño - Durmiendo como un gato junto a la ventana en una tarde de verano.
Fortalecimiento de las relaciones - Menos bagaje emocional significa más espacio para el amor y la armonía.
Un porcentaje significativo de l@s clientes que acuden a mí han oído hablar del Código de la Emoción e incluso han leído el libro o han probado a utilizar directamente esta sencilla herramienta. Cuando trabajas con el Código de la Emoción, te das cuenta rápidamente del peso invisible que has estado cargando. Es como si de repente te dieras cuenta de que has estado caminando por la vida con una mochila llena de piedras, ¡y ni siquiera eran tuyas! Muchas de las emociones que liberamos son legados emocionales que se han transmitido de generación en generación (¡gracias de nuevo, tatarabuelos!).
Y no sólo los antepasados dejan huella. ¿Sabes esas veces que das consejos a tu amiga que está en un bucle interminable de drama amoroso? Sí, acabas absorbiendo la mitad de su frustración. Es como si hubieras salido a ayudar y hubieras vuelto con una maleta llena de la basura emocional de otra persona. Luego te preguntas por qué estás molest@ sin motivo aparente - alerta de spoiler: no eres tú, es esa llamada que has tenido de tres horas sobre el ex que ha vuelto (otra vez).
De repente, comienzas a ver tu vida desde fuera, como un espectador de una serie fascinante pero tranquila. Las piezas encajan, la claridad surge y la ligereza se instala. Es difícil describir el nivel de paz interior que sientes, pero te puedo asegurar que es algo parecido a ese momento en que, por fin, encuentras el mando de la tele que se había perdido entre los cojines del sofá.
Y si estás pensando: "Vale, he entendido el Código de la Emoción... ¿pero entonces qué?". - Pues bien, el Dr. Bradley Nelson no se detuvo ahí. Examinó el Código de la Emoción como quien abre un cajón y se da cuenta de que aún hay más cosas que ordenar. Así es como nace el Código del Cuerpo™ y el Código de la Creencia®.
✨ El Código del Cuerpo es como ese amigo que sabe un poco de todo: desde energías atascadas en el hígado hasta desequilibrios nutricionales y meridianos desalineados. No sólo te ayuda a liberar emociones, sino que también recorre la casa en busca de hilos sueltos. ¿Dolores inexplicables? ¿Sensaciones extrañas? El Código del Cuerpo toma la linterna y sale a la caza de desequilibrios ocultos.
✨ Ya el Código de la Creencia, ahhh... El típico cliché de la cereza del pastel. Este va directo al grano (y a la mente). Es como cambiar los filtros mentales del Instagram de tu vida. ¿Esas creencias limitantes que te dicen que no te lo mereces, que no puedes lograrlo o que no eres suficiente? El Código de la Creencia las mira y dice: "¡Fuera de aquí, que llega una nueva narrativa!"
Ahora imagina reunir estas tres herramientas. Es como tener un botiquín de primeros auxilios para tu alma, listo para ser utilizado cuando sientas que el universo te está jugando una mala pasada (spoiler: a veces es así, pero ya estarás preparad@).
En última instancia, ya sea con el Código de la Emoción, del Cuerpo o de la Creencia, lo importante es recordar que sanar no tiene por qué ser un drama de telenovela mexicana. Podemos llorar, reír y sentirnos más liger@s al final, como si acabáramos de quitarnos los zapatos apretados.
Si sientes que hay más por descubrir (o si simplemente disfrutas alineando los chakras como si fuera una limpieza de primavera), échale un vistazo a los otros códigos. Quién sabe, podría ser el inicio de una relación seria… ¡contigo mism@! 😉
✨ ¡Liberemos lo que ya no sirve!
¿Quieres sentir esa ligereza y dar el primer paso para liberar tu potencial? Entonces, reserva una sesión ¡y deshazte fácilmente de esas viejas cajas que han estado ocupando espacio!